Personajes:
SÁNCHEZ.- Hombre, Luis, amigo, qué alegría de verte.
LUIS.- Sánchez, muchacho, ¿qué es de tu vida?
SÁNCHEZ.- Ahora soy el agente Sánchez, ¿sabes?
RICARD(Interrumpiendo la conversación).- Ya era hora.
Luis y el agente Sánchez, miran, un momento, al hombre que acaba de interrumpirles, pero enseguida reanudan la conversación.
LUIS.- ¿Te has hecho policía?
SÁNCHEZ.- Sí señor, policía de investigación criminal.
LUIS.- ¿Y qué te trae por aquí, muchacho?
SÁNCHEZ.- Nada. Que hemos recibido una denuncia.
RICARD.- (Interrumpiendo, otra vez, la conversación) Eso es, una denuncia.
Luis y el agente Sánchez, miran, de nuevo, al hombre que les ha vuelto a interrumpir, pero enseguida reanudan la conversación.
LUIS.- ¿Una qué?
SÁNCHEZ.- Una denuncia.
LUIS.- ¿Ah sí? Qué raro. ¿Y quién la habrá puesto, la denuncia?
RICARD.- Yo mismo, ¿qué pasa?
LUIS.- ¿Tú?
SÁNCHEZ.- ¿Usted ha sido el denunciante?
RICARD.- Yo he sido. Sí señor.
SÁNCHEZ.- Bueno, pues vamos a ver, ¿qué pasa aquí?
RICARD.- Aquí pasa, un delito muy grande y muy gordo y muy feo, señor policía.
SÁNCHEZ.- ¿Y quién lo ha hecho?
RICARD.- Este tío.
LUIS.- ¿Yo?
SÁNCHEZ.- Pero hombre, Luís.
LUIS.- Que yo no he sido.
RICARD.- Diga usted que no, que sí ha sido.
Luis:Pero qué va, yo no he hecho nada malo.
RICARD.- Huy qué trolero. Venía siguiéndome, el tío, todo el rato.
SÁNCHEZ.- ¿Eso es verdad?
LUIS.- ¿Qué?
SÁNCHEZ.- Seguías a este señor, ¿cómo se llama señor?
RICARD.- Me llamo Ricard.
SÁNCHEZ.- ¿Seguías al señor Ricard?
LUIS.- Sí, pero...
RICARD.- Me seguía, ¿has visto?, mételo en la cárcel, agente Sánchez.
SÁNCHEZ.- Un momento, un momento, no es suficiente. Yo no puedo meter en la cárcel a toda la gente que sigue a alguien. A lo mejor ibais en la misma dirección.
LUIS.- Sí, eso es, yo es que iba en la misma dirección.
RICARD.- Qué tío más mentiroso.
LUIS.- ¿Quién yo?
RICARD.- Sí.
LUIS.- ¿Por qué?
RICARD.- Porque luego, cuando he empezado a correr, tú te has puesto a correr detrás mía.
SÁNCHEZ.- ¿Es verdad eso, Luis?
LUIS.- Pues.
RICARD.- No mientas, que está todo grabado.
LUIS.- Es verdad, sí, pero...
RICARD.- No hay pero que valga, está clarísimo que venía a por mí.
SÁNCHEZ.- Eso ya es más grave...
RICARD.- Pues entonces, métalo...
SÁNCHEZ.- Pero no es suficiente para meterlo en la cárcel.
LUIS.- ¿Has visto, listo? Soy inocente.
SÁNCHEZ.- Bueno pues yo, ahora, me tengo que ir, porque tengo que seguir con mis crímenes y mis cosas.
RICARD.- Un momento, agente Sánchez, que la cosa no acaba aquí.
SÁNCHEZ.- ¿Ah, no?
RICARD.- No, porque luego ha intentado robarme.
SÁNCHEZ.- ¿Es eso verdad, Luis?
LUIS.- ¿El qué?
SÁNCHEZ.- ¿Que has intentado robarle?
LUIS.- ¿A quién?
SÁNCHEZ.- ¿A quién va a ser?
RICARD.- A mí.
LUIS.- ¿A ése?
SÁNCHEZ.- Al señor Ricard.
LUIS.- ¿Robarle yo?
RICARD.- Sí.
SÁNCHEZ.- ¿Sí?
LUIS.- Pues, a lo mejor.
SÁNCHEZ.- ¿Ah, sí?
RICARD.- Ha confesado, agente Sánchez.
SÁNCHEZ.- Pues eso ya es mucho más grave.
LUIS.- ¿Sí?
SÁNCHEZ.- Te voy a tener que poner una multa, Luis.
LUIS.- Pero, hombre, Sánchez.
RICARD.- ¿Una multa nada más?
SÁNCHEZ.- Pues sí, ¿qué pasa?
RICARD.- Claro, como es tu amigo, tiene enchufe.
SÁNCHEZ.- ¿Pero qué quieres, hombre, que lo meta en la cárcel por eso nada más?
RICARD.- ¿Eso nada más?
SÁNCHEZ.- Es sólo un intento de robo.
RICARD.- No ha sido un intento de robo, me ha robado del todo, y además me ha dado una patada aquí en la espinilla.
SÁNCHEZ.- ¿Ah sí?¿Y dónde está lo robado?
RICARD.- Pregúntaselo a tu amiguito.
SÁNCHEZ.- ¿Dónde está lo robado, Luis?
LUIS.- Pues yo...
RICARD.- ¿Sí?
LUIS.- Se lo pasé a mi compañero, para...
SÁNCHEZ.- Para poner a salvo la mercancía, ¿no?
LUIS.- Bueno, algo así, pero...
SÁNCHEZ.- Pues vas a tener que venir conmigo, Luis.
LUIS.- ¿A dónde?
SÁNCHEZ.- A la cárcel.
RICARD.- ¡Bien!
LUIS.- Pero, ¿por qué?
SÁNCHEZ.- Porque robar las cosas a los otros es un delito.
LUIS.- Pero aquí no.
SÁNCHEZ.- En toda España.
LUIS.- Y a éste menos.
SÁNCHEZ.- Este hombre, tiene derecho a estar protegido por la ley y el orden.
LUIS.- Pero en este sitio, no.
SÁNCHEZ.- ¿Y en qué clase de sitio se le puede robar a la pobre gente inocente?
RICARD.- ¿Y por qué se me va a poder robar a mí, impunemente, so criminal?
SÁNCHEZ.- A ver explícate.
RICARD.- Sí, defiéndete si puedes.
LUIS.- Porque él es del equipo contrario, lo que le he quitado es la pelota. Y estamos en mitad de un partido de fútbol.
Silencio denso, se miran unos a otros.
Sánchez: Yo de fútbol, no entiendo, así que todo eso se lo cuentas a tu abogado en comisaría.
Ricard: Diga usted que sí, agente.
Sánchez: Si empezamos a hacer excepciones en los delitos criminales, nos come la delincuencia.
Luis: Pero, hombre, que quitar al pelota al contrario es lo más normal del mundo en un partido de fútbol.
Sánchez: ¿Ah sí?
Luis: Todo el mundo lo hace.
Sánchez: ¿De verdad?
Luis: Sí.
Sánchez: O sea que es una práctica generalizada.
Luis: Pues claro.
Sánchez: Y tú mantendrías esa declaración ante un tribunal.
Luis: ¿Por qué no?
Ricard: Será chivato.
Luis: Pues anda que tú.
Sánchez: Aquí el Agente Sánchez, llamando a central, cambio, mandadme refuerzos para hacer una redada en el campo de fútbol, he descubierto una red de robos de balones... sí... todos los futbolistas están en el ajo... sí... tengo a uno de ellos que está dispuesto a hablar, sí , va a tirar de la manta... Corto y cambio...
Ricard: ¿Acabaremos todos en la cárcel?
Luis: Así es.
Sánchez: Se acabó el negocio, amigos.
Luis: ¿Quién iba a decir que robarle el balón a un contrario podía ser delito?
Sánchez: La ley es implacable, muchachos.
Ricard: Sí, ¿eh?
Luis: Qué palo.
Sánchez: Y el crimen se termina pagando.
Fin